Últimos días de Robert J. O’Hara
49 años y un nido de palomas en el cuero capilar,
acumulo en esta esquina del mundo.
Esperando a una flaca de tetas pequeñas para
arrojar al mar todas las puertas.
Porque ya no espío las cerraduras,
Y me he dado cuenta de ciertas habitaciones sin
ventanas,
Donde sólo pude ver espaldas en colores marchitos.
Muchas veces te dije: “hasta pronto”, cuando ya
empezaba a enviudecer del tacto.
Mujeriego de reflejos, y musas platónicas. 49 y
anatomía del silencio.
Nicotina de torpe fantasma. Economía del sudor.
49 vueltas de satélite alrededor de nada y “bara-ban-ban-ban”.
Por esta esquina sola ha cruzado la nieve en
tacones. Los Renault y un traje rentado.
El shampoo de durazno de cualquier fulana sin mi
boca enredada en su histeria.
49 y un “cerrado por derribo” colgado de la
caricia.
Paladar de otoño en el verso que no desnuda.
Es que en las fotos mi encéfalo siempre da la
espalda, y mis costillas sonríen a lo ancho.
¿Por qué sonreirán? Realmente no lo sé.
Será que soy un delicado pájaro bipolar.
Hoy veo los árboles del parque escritos con mala
ortografía, demasiado bellos.
Devorando parejas y niños. Su paladar de hojas
vuelto al viento tornasol de octubre.
El color metálico de los columpios bajo el cielo
plomizo.
Veo pesadillas de amores eternos y cines a
oscuras.
Veo necesaria la revolución comunista, si
garantiza las golondrinas,
Las flores, y una mujer que me arañe y me pida hablarle
obscenidades en la alcoba.
49 y es tan sólo otro número, una linda mentira,
¡un invento, por Dios!
No el ancho de esta espera en la que cabe todo,
absolutamente todo y el mar.
Los pasos que ya nadie busca. La tos del viejo.
“Bara-ban-ban-ban”.
49 años de verte no aparecer/ ni tú/ ni yo/ ni
nosotros/ ni tus tetas.
49 y conjurando más que conjugando, porque, si
llegaras al fin: ¿qué haré de mi vida?
¿Dónde he de poner esta miopía de ventanas? Y, ¿mi
mala salud?
¿Tendré que pagar exilio a todas las mujeres de
mis espejos? 49 y páncreas.
Caries y un: “quédate hoy, que tengo miedo” a
cualquier desconocida.
49 y la lluvia cada martes a jugar parqués con el
distraído ir y venir de la gente…
“Bara-ban-ban-ban”.
Las páginas mojadas de este gran teatro.
49 años en esta esquina sola del mundo, y “bara-ban-ban-ban”.
del libro: "Últimos días de Robert J. O´Hara"

No hay comentarios:
Publicar un comentario